La leishmaniosis canina es una enfermedad parasitaria grave que puede afectar seriamente la salud de los perros. Se transmite a través de la picadura de un insecto llamado flebótomo y especialmente frecuente en zonas cálidas como gran parte de España.

Aunque muchas personas la asocian al verano, la realidad es que el riesgo puede mantenerse durante gran parte del año. Por ello, la prevención es clave para proteger a nuestros perros.

¿Qué es la leishmaniosis canina?

La leishmaniosis canina es una enfermedad causada por el parásito Leishmania infantum. Este parásito se transmite cuando un flebótomo infectado pica al perro e introduce el organismo en su sangre.

Una vez dentro, el parásito puede permanecer inactivo durante meses o incluso años. En algunos casos, la enfermedad progresa lentamente, afectando a distintos órganos del cuerpo.

No todos los perros desarrollan los mismos síntomas ni con la misma intensidad, lo que hace que su detección pueda ser complicada en fases iniciales.

 Cómo se transmite la leishmaniosis canina

La transmisión de la leishmaniosis canina ocurre exclusivamente a través de la picadura de un flebótomo infectado.

Este insecto suele estar más activo al amanecer y al atardecer, especialmente en zonas húmedas y cálidas.

Por eso, el entorno y la época del año influyen directamente en el riesgo de infección

Síntomas de la leishmaniosis canina

Los síntomas pueden variar mucho entre animales, pero los más frecuentes incluyen:

  • Pérdida de peso progresiva
  • Cansancio o apatía
  • Caída de pelo alrededor de ojos y orejas
  • Heridas en la piel que no cicatrizan
  • Crecimiento anormal de las uñas
  • Inflamación de ganglios
  • Problemas renales
  • Sangrados nasales ocasionales
  • Alteraciones oculares

En fases avanzadas, la leishmaniosis canina puede comprometer órganos vitales, especialmente los riñones.

Diagnóstico de la leishmaniosis canina

El diagnóstico se realiza mediante pruebas veterinarias específicas, como análisis de sangre y test rápidos.

Detectarla a tiempo es fundamental, ya que permite iniciar tratamiento precoz y mejorar notablemente la calidad de vida del animal.

Tratamiento de la leishmaniosis canina

La leishmaniosis canina no siempre tiene cura definitiva, pero sí puede controlarse con tratamiento veterinario.

El objetivo es reducir la carga parasitaria, controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida del perro durante el mayor tiempo posible.

El tratamiento puede incluir medicación específica y seguimiento veterinario regular.

Cómo prevenir la leishmaniosis canina

La prevención es la herramienta más importante frente a esta enfermedad.

Algunas medidas clave son:

Protección antiparasitaria

Uso de collares, pipetas o sprays repelentes que ayudan a evitar la picadura del flebótomo.

Vacunación

La vacuna frente a la leishmaniosis canina ayuda a reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad clínica.

Control veterinario

Realizar test periódicos permite detectar la enfermedad en fases tempranas.

Medidas ambientales

Evitar paseos al amanecer y al atardecer y reducir zonas húmedas alrededor del entorno del perro

¿Se puede prevenir completamente?

No existe una protección del 100 %, pero la combinación de medidas preventivas reduce significativamente el riesgo de infección.

Por ello, la prevención continua es la mejor forma de proteger a los perros durante todo el año.

Proteger la salud de tu perro empieza hoy

La leishmaniosis canina es una enfermedad seria, pero con prevención, diagnóstico temprano y seguimiento veterinario es posible mantener una buena calidad de vida en los perros.

Ante cualquier duda, síntoma o necesidad de revisión, contacta con la Clínica Veterinaria Estivet para recibir asesoramiento y realizar las pruebas necesarias a tiempo