La desparasitación forma parte de los cuidados básicos de perros y gatos durante todo el año. Sin embargo, septiembre puede ser un buen momento para revisar si nuestra mascota está siguiendo correctamente su pauta de prevención.
Durante el verano aumentan los desplazamientos, los paseos por zonas naturales, el contacto con otros animales y las actividades al aire libre. Todas estas situaciones pueden incrementar las oportunidades de exposición a diferentes parásitos.
Además, algunos parásitos intestinales pueden pasar desapercibidos durante bastante tiempo, especialmente cuando la infestación es leve.
¿Qué son los parásitos intestinales?
Los parásitos intestinales son organismos que pueden vivir en el aparato digestivo de nuestras mascotas y obtener nutrientes a costa de su hospedador.
Entre los más habituales encontramos diferentes tipos de gusanos intestinales, aunque también existen parásitos microscópicos capaces de provocar problemas digestivos.
La presencia de parásitos no siempre provoca síntomas evidentes, por lo que la prevención y los controles veterinarios son importantes.
¿Cómo puede contagiarse una mascota?
Los perros y gatos pueden entrar en contacto con parásitos o sus formas infectantes de diferentes maneras.
Algunas de las vías de exposición son:
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Ingerir tierra o material contaminado.
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Contactar con heces de otros animales.
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Beber agua contaminada.
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Comer pequeños animales infectados.
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Consumir alimentos contaminados.
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Tener contacto con determinadas superficies o ambientes.
En algunos casos, las mascotas pueden infectarse sin que sus responsables sean conscientes de ello.
¿Qué síntomas pueden producir los parásitos intestinales?
Los síntomas dependen del tipo de parásito, de la cantidad presente y de las características del animal.
Entre los signos que pueden aparecer encontramos:
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Diarrea.
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Vómitos.
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Pérdida de peso.
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Abdomen distendido.
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Alteraciones del apetito.
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Heces anormales.
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Cansancio.
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Pelo en mal estado.
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Irritación alrededor del ano.
Sin embargo, una mascota puede tener parásitos intestinales y no mostrar síntomas evidentes.
Por este motivo, no debemos esperar necesariamente a detectar signos para consultar sobre su prevención.
¿Los parásitos intestinales solo afectan a los cachorros?
No.
Aunque los cachorros pueden ser especialmente vulnerables a determinadas parasitosis, los perros y gatos adultos también pueden infectarse.
El riesgo dependerá de factores como el entorno, los hábitos del animal, su alimentación, el contacto con otros animales y las características de cada mascota.
Por eso, la desparasitación debe adaptarse individualmente y no establecerse únicamente en función de la edad.
¿Cada cuánto tiempo hay que desparasitar a un perro o un gato?
No existe una única pauta válida para todos los animales.
La frecuencia de desparasitación debe establecerse teniendo en cuenta el riesgo individual de cada mascota.
No tiene las mismas probabilidades de exposición un perro que vive en una zona urbana y apenas tiene contacto con otros animales que uno que realiza actividades frecuentes en el campo.
Lo mismo ocurre con los gatos: sus hábitos, acceso al exterior, alimentación y contacto con otros animales pueden modificar el riesgo.
Por eso, lo recomendable es consultar con el veterinario para establecer un calendario de desparasitación adecuado.
¿Es suficiente con desparasitar cuando vemos gusanos en las heces?
No.
La ausencia de gusanos visibles no significa necesariamente que nuestra mascota esté libre de parásitos.
Algunos parásitos son microscópicos y otros pueden encontrarse en diferentes fases de su ciclo, por lo que no siempre son visibles a simple vista.
Además, algunos signos digestivos pueden tener muchas otras causas.
Si existe sospecha de parasitosis, el veterinario puede recomendar diferentes pruebas diagnósticas, como un análisis de heces.
¿Por qué septiembre es un buen momento para revisar la desparasitación?
Septiembre supone el final de un periodo en el que muchas mascotas han tenido una mayor exposición al exterior.
Viajes, excursiones, visitas a playas, parques, zonas rurales o contacto con otros animales pueden aumentar las oportunidades de exposición a parásitos.
Por eso, el comienzo del otoño puede ser un buen momento para comprobar:
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Cuándo fue la última desparasitación.
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Qué producto se utilizó.
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Si la pauta se ha seguido correctamente.
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Qué nivel de exposición tiene nuestra mascota.
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Si existen síntomas digestivos.
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Si es necesario realizar alguna prueba diagnóstica.
La desparasitación debe ser individualizada
No todos los perros y gatos necesitan exactamente el mismo protocolo.
La elección del producto y la frecuencia adecuada deben establecerse teniendo en cuenta las características de cada animal y su nivel de riesgo.
Además, la prevención de parásitos intestinales debe integrarse dentro de un plan de medicina preventiva que incluya el resto de cuidados necesarios para mantener la salud de nuestra mascota.
Una revisión puede ayudarte a empezar el otoño con tranquilidad
Septiembre es un buen momento para revisar los cuidados preventivos de perros y gatos y comprobar que todo está en orden.
Si no recuerdas cuándo fue la última desparasitación de tu mascota, has detectado cambios en sus heces o presenta vómitos, diarrea, pérdida de peso u otros síntomas digestivos, consulta con tu veterinario.
En Clínica Veterinaria Estivet podemos valorar el riesgo de tu mascota y recomendarte una pauta de prevención adaptada a sus necesidades.
Porque prevenir también es cuidar.
